
Según el diario ‘NY Daily News’ los diseñadores no han querido que la actriz de 23 años acuda a los desfiles debido a que no tiene una imagen muy buena y es el foco de atención de la “prensa negativa”. Por ese motivo son muchos los que han decidido prohibirle la entrada. Lindsay Lohan ha pasado en apenas 4 años de ser una de las invitadas de lujo a convertirse en una ‘apestada’.
“Los grandes diseñadores piensan que el nombre de la actriz está relacionada a la palabra peligro, por eso prefieren no correr el riesgo y evitar su presencia en sus colecciones”, apunta una fuente cercana a la organización. La decisión se debe a los escándalos en los que se suele ver rodeada la actriz y también a las críticas que recibió por su experiencia como asesora de la firma ‘Ungaro’.
Ni siquiera su ex cuñada, Charlotte Ronson, le ha invitado a su desfile ni a la fiesta que tiene lugar tras se el mismo, como ha venido haciendo en el resto de ediciones.
Las que sí han asistido a la Semana de la moda de Nueva York han sido otras estrellas como Rihanna, Beyoncé o las gemelas Olsen, que cobran entre 60.000 y 100.000 dólares por acudir a los desfiles. Cifras que hace unos años cobrara la propia Lindsay Lohan por hacer una de las cosas que más le gustan.
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