viernes, 28 de mayo de 2010

Crítica de El Príncipe de Persia: Las Arenas del Tiempo


Sinopsis: Ambientada en la Persia medieval, “Prince of Persia” narra la historia de un príncipe aventurero (Jake Gyllenhaal) que une sus fuerzas con una misteriosa princesa rival (Gemma Arterton) con el fin de detener a un cruel dictador que pretende desatar una tormenta de arena que podría acabar con el mundo entero. En este intento, la alianza cometerá un error, desatando las Arenas del Tiempo, que destruyen un reino y transforman a sus habitantes en feroces demonios... Adaptación al largometraje de la saga de videojuegos del mismo nombre.

Crítica: Aclaro que nunca fui jugador (ni conocedor) de El Príncipe de Persia. Sé que la principal razón por la que esta nueva propuesta de aventuras tendrá éxito, será porque la famosa serie de videojuegos lanzado a finales de los ochentas logró una legión de seguidores que hasta hoy en día continúan tras la pantalla manipulando con las teclas o controles al habilidoso héroe. La nueva generación de niños y jóvenes también han sucumbido ante el juego y no fue de extrañar que desde hace unos meses ya se hizo correr la voz sobre la adaptación cinematográfica de este icónico personaje.

Jerry Bruckheimer estuvo a cargo de la producción (hace unos años también lo hizo con "Piratas del Caribe") actual trilogía que se encuentra mucho más arriba que esta irregular propuesta. Antes que nada, ¨El Príncipe de Persia¨ falla casi estrepitosamente en cuanto a la emoción que deberían generar las secuencias de acción y las peleas. Acá vemos abundantes efectos, impecables trucos de cámara (que pese a sus bruscos movimientos no provocaron mareos) y múltiples saltos y piruetas que son característicos de este personaje.

Había mencionado hace poco que la mejor película de Jake Gyllenhaal (al menos para mí) era ¨Donnie Darko¨ y no ¨Secreto en la Montaña¨ (con la que todos le relacionan). Acá su papel apenas luce creíble, y es que el físico más allá de darles el gusto a sus admiradoras (que las ha de tener) no sirve si hay una ausencia de actitud. ¿Por qué creen que Johnny Depp gustó a todos en su papel de Jack Sparrow? Fue precisamente porque logró combinar su carismática actitud de pirata sin perder la simpatía (o empatía) del público ni siquiera en las escenas de acción más sobrecargadas.

Este género no requiere de grandes actuaciones, la base en un actor o actriz se halla en la actitud que proyectan ante la audiencia; es como si dejaran su huella en el personaje al que dan vida y si uno se limita simplemente a repetir sus diálogos mientras un doble corre los riesgos entonces no tendrémos más que a un genérico y artificial personaje al que identificamos por el nombre (y por parecido físico que logró mediante horas de maquillaje y pesado vestuario).

No podría decir lo mismo de Gemma Arterton, que me decepcionó profundamente en ¨Furia de Titanes¨ (alias: la tomadura de pelo 3D). Acá lució muy bella como la princesa Tamina y logró buena química con Dastan, pero lastimosamente el forzado (y obligatorio) romance (indispensable en cualquier cinta de acción y aventuras) se siente pre-fabricado, artificial y blando.

Al guión le faltó más sustancia, a la historia más emoción, a la trama un mejor desarrollo; en cuanto a los personajes, menos clichés por favor. ¨El Príncipe de Persia¨ logra entretener durante sus abundantes escenas de acción, pero en los momentos donde los personajes discuten o cuando comienzan sus diálogos, nuestro interés se desinfla, perdémos las ganas de seguir la historia y lo único que deseamos es ver más acción (o que llegue el bendito final).

Alfred Molina estuvo prácticamente irreconocible (recién por la mitad me percaté de que era él), fue quién más humor aportó a la película; y como siempre tenemos a Ben Kingsley haciendo de villano (en ¨La Isla Siniestra¨ también lo fue). En algunos momentos logré aburrirme un montón, en otros bostecé un par de veces; me reí en dos o tres ocaciones y apenas sentí una tenue emoción... lo que más deteste sin dudas fueron las clásicas peleas entre Dastan y Tamina mientras caminaban en el desierto (al principio se odian, a la mitad se entienden, luego se aman y al final son inseparabales.. típico); sin embargo, sus posteriores huídas, persecuciones y peleas rescataron mi interés al que creía perdido.

Puedo apostar a que si ¨El Príncipe de Persia¨ no hubiera sido de la Disney, iban a mostrar muchísima sangre, abundante violencia (como en ¨Gladiador¨) y alguna que otra escena sexual o quizás un desnudo de Gemma Arterton (que se hubiera agradecido).

La película por momentos me recordó a Indiana Jones, La Momia e incluso a El Rey Escorpión; guarda muchas similitudes con otras cintas de aventuras tanto clásicas como recientes.

La falta de los mencionados elementos verdaderamente ¨atractivos¨ (más allá de la superproducción de Bruckheimer) probablemente defraude a los fanáticos del juego; en cambio a los espectadores con ganas de entretenerse un rato ya sea con la familia o los amigos es casi seguro de que terminarán satisfechos.

Yo entré como simple espectador y la pasé medianamente bien; la recomendaría sólo por algunas escenas que justificaron su realización, y a diferencia de lo que me ocurrió con el final de ¨Piratas del Caribe¨ hace varios años, esta vez no me emociona la idea de una secuela.

Más emoción y menos arena por favor.

Calificación: 6.5 (nuevamente coincido con Pablo)
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P.D. La crítica fue publicada tardíamente debido a que olvidé actualizar el blog; en realidad fui a la primera función del cine más cercano y al volver a casa lo primero que hice fue comenzar a escribir... y bueno, esto fue lo que mejor me salió.

Por cierto, el nuevo episodio de "Ghost Whisperer" que pasaron hace un rato estuvo genial; el próximo viernes finaliza la serie.

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