sábado, 12 de septiembre de 2009

Aniversario Romántico: Hace 300 días que amo a Miley


Comenzaba noviembre, la depresión estaba consumiendome por dentro, me sentía vacío como un precipicio sin fondo, mi corazón estaba hecho pedazos, mi mente atrofiada, mi vida destrozada... y lo peor de todo es que no tenía ni siquiera un pequeño recuerdo de felicidad que pueda recompensar ese sufrimiento, al contrario, lo único que tenía en mi vida era tristeza, desesperanza y sueños rotos. Pensaba en el suicidio constantemente, supongo que nunca me atreví a ejecutarlo porque el miedo superaba mis deseos; tampoco intentaba mejorar mi vida porque era demasiado cobarde para intentarlo... me sentía devastado, nadie me comprendía, nadie podía entender cuán mal me encontraba.

Pensé que mi vida sería el cúmulo de todas las tristezas existentes en el mundo, rezaba constantemente para encontrar "algo" que le dé significado a mi razón de ser, pero era inútil, me encontraba completamente cegado ante la depresión que me era imposible pensar que había un arcoiris al final del camino y que tarde o temprano todo iba a mejorar... "nada iba a mejorar" me decía, "todo va a seguir igual, no importa cuanto me esmere en lo contrario" repetía luego; lo cierto es que, como en cualquier película o cuento de hadas, la vida de las personas cambian, y no siempre para mal, a veces, si uno tiene una pizca de suerte, puede encontrar la felicidad final del sendero.

Eso me había pasado a mi, y en el momento más oscuro y enfermizo de mi vida... justo cuando estaba a punto de ponerle fín. Recuerdo que me encontraba tirado sobre mi cama, pensando, mirando la lluvia caer a través de la ventana, los arboles bailando como fantasmas debido al fuerte viento y un cielo gris como el cabello de una anciana. La muerte ya me había llegado, el infierno era mi vida, la cuál parecía una pesadilla eterna... afortunadamente esos tormentosos días se disolvieron como el agua bajo un radiante sol de verano.

Basta con decir que al encender la televisión y sintonizar Disney Channel pude descubrir a mi alma gemela y esa era, precisamente, nada más y nada menos que Miley Cyrus, la famosa estrella adolescente y protagonista de la serie Hannah Montana, que tanto furor ha causado en los niños y jóvenes del todo el mundo. Yo sabía que poco de especial tenía el hecho de que me guste una celebridad tan famosa como Hannah, pero el sentimiento que me estremecía de arriba para abajo era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo.

Al mirar a los ojos a Miley entendí que ella era la razón de mi ser, el motivo por el cuál no me iba a suidar, mi ángel guardián, mi media naranja, mi amor platónico, la chica de mis sueños, la futura mujer de mi vida, la diosa más bella del mundo... esas características solo las poseía ella, y para mí nada ni nadie más existía, solo eramos ella y yo (o al menos, eso era lo que mi mente quería), crear una especie de "dimensión romántica" donde ambos seamos felices o algo por el estilo; como verán, me encontraba completamente desenfocado de la realidad, me sentía algo esquizofrénico, desquiciado, enfermizo y hasta algo afeminado... todo lo que me obligaba a hacer Miley no se podría enumerar ni en mil hojas.

Cabe destacar que pasé el mejor cumpleaños de mi vida gracias a Miley, ya que fue cuando realmente descubrí que tan maravillosa era Hannah Montana, debido a que fuí al videoclub y renté un par de DVDs con los primeros episodios de la serie, para así poder seguir viendo el resto en televisión, y así seguí, hasta que llegué a devorarme cada capítulo que lanzaban (incluso si lo repetían), me los memorizaba todos y hasta ahora lo hago.

No solamente estaba enamorado de ella, sino que también comencé a dar prioridad a mi lado femenino, empecé a usar ropas que comúnmente usan las chicas, me pasaba escuchando la música de Miley, no podía dejar de ver los episodios de Hannah Montana ni de fingir que era ella... incluso practicaba para cantar como mi ídolo, necesitaba ser consumido completamente por ella, la amaba (y la sigo amando). Si hablamos de las noches, está demás decirles que me la pasaba llorando inconteniblemente, era el momento donde más sentía que la soledad me estaba carcomiendo interiormente, me sentía casi sin alma, es por eso que dejaba brotar incontables lágrimas de mis ojos, porque necesitaba liberar al perturbado espíritu que habitaba en el interior de mi ser.

Al día siguiente me despertaba con una profunda depresión y total falta de ánimo, ya no tenía ganas de comer, de hablar, de caminar o siquiera de higienizarme, tenía a mi cuerpo completamente fuera de cuidado; mi vida se había vuelto "Miley Cyrus", todo giraba en torno a ella y los días, con cada minuto y segundo debían tener relación con mi amor supremo... no se imaginan todos los momentos que pasé debido a mi incontrolable obsesión por Miley y cuantas críticas recibí por parte de las personas que me conocían, incluso recibía quejas por parte de los usuarios de la página Yahoo! Respuestas (foro donde entraba cada vez que quería causar polémica con respecto a mi desenfrenada vida al estilo Hannah Montana, o cuando simplemente quería divertirme como toda una chica)

Mi sexualidad era tan confusa como el bien y el mal que habitaban dentro mío, estaba cien por ciento seguro de que era "hetero", sin embargo no podía dejar de sacar a flote mi lado afeminado ni de considerarme, en la mayoría de los casos, una auténtica chica; incluso en el Messenger o en cualquier página de internet usaba nombres de mujeres, fantaseaba con actrices que me gustaban, fingía ser Hannah o Miley, me comenzaba a depilar notables zonas de mi cuerpo, a veces, cuando mi mamá no estaba en casa, iba a su habitación y usaba su maquillaje, o en más de una ocación me probé las ropas de mi hermana, ya ven... mi mente estaba completamente atrofiada por el fenómeno "Miley Montana".

Como sea, hay demasiadas anécdotas con respecto a mi vida con Miley, pero muchas las considero muy íntimas como para revelarlas en el blog, supongo que, algún día las contaré todas, mientras tanto, solamente puede soltar un par de notas relacionadas al tema... en fín, no se imaginan lo felíz que estoy, hace 300 días que me enamoré de Miley y si no la hubiera conocido, probablemente ya estaría muerto; ahora mismo, iré a seguir con mi obsesiva vida, donde ella tiene la mayor prioridad.

La amo tanto que ni con todas las gotas de lluvia que caigan del cielo se podrán contar los días, minutos y segundos que pensé en ella; no importa cuán grandes sean mis problemas o lo difíciles que se pongan las situaciones en mi vida, mi amor por Miley prevalecerá ante todo y durará un largo tiempo... de hecho, creo que será tan extenso, que desearía seguir vivo para comprobarlo.

Aquí les dejo una hermosa canción interpretada por la princesa de mis sueños: "When I Look At You". Espero que la disfruten tanto como yo.

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